Neutralidad y Abstención: Dos pecados más morados

Neutralidad y Abstención: Dos pecados más morados
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Por Damián Castro comunicador de TV

La ingratitud del hombre debe ser uno de los estigmas mayores de la condición  humana que deja estelas imborrables acusatorias, más cuando los sujetos ostentan condiciones de liderazgo público.

El liderazgo histórico venezolano, jugó papeles extraordinarios en momentos aciagos  de coyunturas políticas en la incipiente democracia dominicana. Ese liderazgo protagonizó jornadas de luchas, movilizaciones  de alta responsabilidad en el mismo palacio de Mira Flores y una variada activación de mecanismos regionales pro-libertad en la Republica de Duarte.

Recordemos el martirologio y la exposición a la muerte en el atentado vil contra Rómulo Betancourt en la década de los 51. Sus vínculos de solidaridad, reuniones y viajes al liderato democrático de Venezuela hacia la Republica Dominicana con los vínculos de la dirección del antiguo Partido Revolucionario Dominicano del ideal y la grandeza histórica.

Hoy el pueblo venezolano sufre indeciblemente con estoicismo y arrojo la desmesura totalaria de Maduro.

A la ausencia de libertad, se agrega el fardo de la falta de comida, medicina, divisas y el descredito internacional que involucra a parte del chavismo en la telaraña de la narco política y los escasos conmovedores  de ODEBRECHT, con activas movilizaciones, persecuciones y apresamientos con saldo omioso de más de 100 muertos, es la tragedia horripilante de Venezuela.

La restauración de la democracia de Venezuela es un imperativo categórico que sirve de elemento de equilibrio para disuadir las intenciones golpistas en otras áreas de América Latina.

¡Invocamos la solidaridad desesperada antes de que sea tarde!

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