El irracional éxito del SUV

El irracional éxito del SUV
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Seguridad, comodidad, velocidad… Según Rüdiger Hossiep, experto en psicología industrial, ninguna de esas virtudes es decisiva al comprar un vehículo deportivo o un todoterreno ligero. “Lo que cuenta es la imagen”, dice.

Rüdiger Hossiep, especialista en psicología industrial de la Universidad Ruhr de Bochum, concibió un cuestionario que permite determinar perfiles individuales de conductores, es decir, qué automóvil satisface las necesidades más importantes de una persona. DW habló con el experto para saber por qué los vehículos utilitario-deportivos y los todoterreno ligeros –conocidos por sus siglas en inglés, SUV– son tan populares en el mercado alemán.

Deutsche Welle: Señor Hossiep, los SUV se venden muy bien en Alemania, a pesar de que sus ciudades no parecen ser aptas para la circulación masiva de automóviles tan anchos. ¿Cómo explica usted ese fenómeno?

Rüdiger Hossiep: Lo que ocurre es que las personas no somos seres racionales, sino seres que racionalizan. Es decir, somos seres que siempre encontramos buenos motivos para justificar nuestras acciones. Eso es lo que hacemos cuando compramos un coche. Muchos dicen, por ejemplo: ‘En un SUV, los asientos son más altos’. Pero si lo único que quieren es sentarse en asientos más altos, también pueden comprarse un Panda que cuesta apenas 15.000 euros… En realidad, lo que les importa no es la altura de los asientos sino la imagen que proyectan al conducir un SUV, probablemente porque el automóvil es el objeto de consumo más caro que pueden adquirir. Nosotros queremos proyectar una imagen hacia fuera, emitir una señal específica. Por su contextura, los todoterreno transmiten, ante todo, una sensación de superioridad; de hecho, son tratados de una manera especial…

¿Quiere usted decir que los SUV son tratados con más ‘respeto’ en la calle?

Así es. Y eso puede comprobarse empíricamente. Colóquese usted cerca de un semáforo en rojo y vea lo que ocurre cuando la luz cambia a verde y el auto que está de primero tarda un poco en arrancar. Mida usted el tiempo que pasa antes de que el coche detrás del primero empieza a tocar la bocina. No hay que ser adivino para saber que la paciencia de los conductores se agota más rápido cuando el auto que tienen en frente es un modesto Fiat Cinquecento, por ejemplo. Un Jeep Grand Cherokee –tanto más si es negro y tiene 500 caballos de fuerza– inspira otro trato…

¿Son los conductores de SUV más agresivos cuando circulan por las calles?

No necesariamente. Los perfiles que tenemos a la mano muestran que los dueños de verdaderos vehículos todoterreno son más bien serenos.

Pese a la popularidad de los SUV, mucha gente dice no querer un todoterreno y compran autos eléctricos o híbridos. ¿No es la conciencia ecológica lo que los mueve a hacer esa elección?

No. Los mueve la necesidad de higiene psicológica. Lo importante no es lo que el auto hace o deja de hacer, sino su capacidad para tranquilizar la conciencia de sus propietarios. Comprar un auto eléctrico de Tesla es una pésima elección en términos ecológicos porque su producción y la eliminación de sus baterías es una enorme carga para el medio ambiente. Como los SUV, también un Tesla es un símbolo de estatus social porque proyecta una supuesta conciencia ecológica y ésta es percibida como un valor en determinados contextos. Lo interesante es cómo los seres humanos conseguimos ignorar nuestras contradicciones o simular que no existen.

Brigitte Osterath (ERC/DZC)

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